Quiero que me adopten los Rausell

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La entrada al restaurante Rausell de Valencia.

La entrada al restaurante Rausell.

Hasta finales de los años 60, el Bar Rausell era el típico establecimiento de barrio, famoso por sus tapas y buen servicio. Y una de esas típicas tapas eran las ancas de rana que tenían gran demanda entre vecinos y clientes. El bar se había abierto a mediados de los años 50 y la calle Àngel Guimerà no era la vía rápida que es hoy, que nos lleva rumbo a Madrid o a coger el avión a Manises.

Como todo aquello que viene marcado por el efecto Mariposa, cuando el Plan Sur se finalizó, esta calle se convirtió en una de las arterias principales de una ciudad como Valencia que crecía a pasos agigantados, reivindicándose como la tercera capital del Estado. Aquella calle pasó a convertirse en la salida natural de la Nacional III, incrementándose considerablemente su tráfico de coches, camiones o autobuses. Y con este incremento, también se incrementó la afluencia de clientes que acudían a comprar los primeros pollos asados, porque D. José había comprado los primeros rustidores que llegaron a la ciudad y estaban expuestos en la calle. Esta nueva línea de actividad amplió la oferta de Rausell, además de los guisos caseros y populares, ofertaban comida para llevar a casa y, como punta de lanza, qué mejor que encabezar esa oferta con los pollos asados, que en muy poco tiempo se hicieron muy populares en la ciudad.

Rausell, en los años 50.

Rausell, en los años 50.

La popularidad de Rausell se consiguió gracias a la calidad que ofrecía en todo aquello que ofertaba. Una sensación que se ha mantenido como una de las divisas inquebrantables de la casa. Manteniendo ese gran nivel, llegaron sus hijos, José y Miguel, y con ellos un paso al frente, no solo manteniendo esa impecable calidad, sino ampliando la oferta en todos los conceptos y aspectos.

José y Miguel Rausell.

José y Miguel Rausell.

Así han ido pasando los años y la divisa se ha mantenido y ha hecho posible que Rausell se haya convertido en una de los mejores restaurantes de la ciudad, encontrando una gran barra que puede competir con las barras alicantinas de mis buenos amigos de la familia Castelló: Nou Manolín o Piripi. Sentados en su barra o en sus mesas puedes disfrutar de los mejores géneros que llegan a Mercavalencia y que ellos a diario reciben: gamba roja, ostras, cigalas, calamares, sepia, almejas, berberechos, navajas, langostas. Las elaboraciones que se les aplican son cuidadas y delicadas, con el paso justo por la plancha que domina con solemnidad Jesús, o con los tiempos correctos de cocción cuando esta es necesaria.

De esta primer andanada no podemos pasar, y la podemos acompañar de unas increíble anchoas 00 de Cantabria, de unos sabrosos salazones (hueva de atún o mojama) y de una gran chacina de Lazo. Son pequeñas fruslerías que animan no solo un buen aperitivo sino buena parte de la comida. Ya han recibido las clóchinas valencianas de la nueva temporada, ofreciéndolas al vapor, el calamar rebozado, la sepia a la plancha, las gambas hervidas y las cigalas a la sal. Quién da más.

Percha de jamones

Calidad en todo el género Comedor de Rausell

Venir a Rausell no es practicar el juego de la ruleta. Aquí todas las casillas tiene excelentes premios y la clientela que a diario acude al local así lo atestigua. Porque, bueno, aquí el reservar es obligatorio.

La oferta de arroces (la mayoría melosos) también es de alta calidad, y la variedad es amplia y surtida. No podemos olvidarnos de los pescados que llegan a esta casa, todos ellos salvajes: lubina, dentón, sargo real… Desde hace ya algunas temporadas ofrecen una magnífica variedad de cortes de atún, digna de una gran local con especialidades japonesas, pero aquí la mayoría de veces lo pasan con ligera por la plancha, aplicándole el calor suficiente para volverlo en glorioso el bocado.

Valle del Esla es uno de sus suministradores de carne. Chuleta de Mamón, de buey y sus inconfundibles mollejas son sus variantes más sólidas.

Y buscando ese paralelismo con los productos, con la cocina encontramos una de las mejores bodegas de Valencia, y encima para nuestra alegría, a unos precios imbatible. Vinos españoles, franceses, italianos, y algún chileno los encuentran y si no los ven, estoy seguro que Miguel lo tiene en la bodega.

A que ahora ya entienden por qué quiero “que me adopten los Rausell”. Es mejor que estar en casa, se lo digo yo que voy muy a menudo.

Rausell. Calle Àngel Guimerà, 61. Teléfono: 963843193. Valencia.

Pedro G. Mocholí

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