Casa Elías, la gastronomía del interior también existe

| Restaurantes |

Pin It
Luis Rodríguez, Pedro Morán y Marcelo Castro.

Luis Rodríguez, Pedro Morán y Marcelo Castro.

Cuando pensamos en la gastronomía alicantina, enseguida nos viene a la cabeza su costa, sus playas y, sobre todo, esa cocina marinera que desde hace años es su santo y seña. Por fortuna, además de encontrar ese rica, variada e histórica cocina, Alicante nos ofrece una gran gastronomía en su interior, está claro que no es tan vistosa o atrayente cómo la de la costa, pero es igual de sabrosa, sugestiva o seductora y, por supuesto, tiene muy presente su carga histórica y geográfica. Esta claro que su interior basa su gastronomía en muy pocos productos, los suficientes para generar inquietudes gastronómicas que posibiliten una excusa para visitarlo, recorrerlo y conocerlo de primera mano, y así poder describirlo cómo lo hemos conocido.

Caracoles a la brasa.

Caracoles a la brasa.

Hacía tiempo que quería acercarme a una pedanía de Monóvar llamada El Xinorlet. Allí se encuentra Casa Elías, un fiel propulsor de la gastronomía de su entorno. La dificultad, o el mayor obstáculo, es que lo domingos siempre cierra y buscar una excusa para realizar el desplazamiento un día entre semana siempre se me antojaba mucho más peliagudo. Y ahí es dónde entra en escena un buen amigo, Pedro Morán, alma de Casa Gerardo (Prendes, Asturias). Pedro lleva varios años viniendo a Dénia a desarrollar las tareas de jurado en el Concurso Internacional Cocina Creativa de la Gamba Roja y aprovechando el viaje siempre recorre las mejores recomendaciones gastronómicas de la provincia de Alicante.

A primera hora de la mañana Pedro me llamó, animándome a visitar con él Casa Elías. Y como se suele decir, “la ocasión se pintó calva”. La ilusión ya la tenía, ahora ya tenía la excusa. Así que nos citamos en El Xinorlet a la hora de comer. Él saldría desde Dénia, mientras que yo lo haría de Valencia, acompañado, cómo no de La Bala Amarilla. Y así fue, después de recorrer las dos horas que hay de distancia entre nuestra ciudad y Casa Elías.

Este local nace del buen quehacer de Elías Rodríguez y de su mujer Antonia Abad, que trasladaron la buena mano de Antonia en cocina, abriendo un clásico bar de pueblo, que fue el embrión de lo que años después sería ya Casa Elías. La atención y la gerencia en estos momentos corre de la mano de su hijo Luis, que actúa con muy buenas maneras de jefe de sala y de sumiller. Pedro ya había llegado y departía con Luis. El Casa Elías de hoy es un establecimiento bien vestido, con una entrada majestuosa en la que llama la atención el acristalado paellero donde se elabora su afamado arroz de conejo con caracoles. Sorprende la viveza de sus fuegos.

La demanda la realiza Pedro, no es muy larga, pero si lo suficiente concisa para crear un buena opinión de la casa. En las entradas no faltan las almendras fritas de la variedad marcona, que resultan celestiales. Al mismo, tiempo dos morteros, el uno de all i oli, el otro de tomate frito. El all i oli es suave pero con la suficiente presencia del ajo que lo hace adictivo. Al igual que el tomate, el cual se presenta con una gran punto de dulzor y melosidad.

Arroz de conejo con caracoles.

Arroz de conejo con caracoles.

Uno de los grandes activos de Casa Elías que muchos de sus platos se elaboran a la brasa, ganando en sabor y textura. Y ello sucede con las alcachofas a la brasa que se convierten en un bocado inolvidable. El aderezo sencillo y natural, un leve hijo de aceite, y unas escamas de sal. El resto lo proporcionan las propias alcachofas, con su punto dulce natural y con ese distinguido punto de mineralidad que generan esas sensaciones inolvidables entre lo amargo y lo dulce que encontramos en cada bocado. A continuación llegan los caracoles, cómo no, a la brasa. Se presentan con su carne al aire. Una carne tersa y sabrosa, con toques minerales y sabor a monte; sobre todo, romero. Inolvidables.

Otro de los platos que quería probar era la gachamiga, un plato de pastores que se elabora con harina, agua, sal y aceite. También le añaden algo de ajo para darle intensidad. Es una masa delicada, con una gran persistencia de sabor, sin duda, gracias al ajo y con un gran equilibrio con los demás ingredientes.

Por fin el arroz de conejo con caracoles (por favor, no confundir con la paella valenciana), un arroz que, como mandan los cánones, no sobresale ni un centímetro de altura, concentrando todo ese sabor ahumado y con ligero toque de azafrán. No falta una ligera y muy fina capa de socarrat que lo hace adictivo. Tan glorioso nos resultó que, cuando íbamos por la mitad, nos animamos y pedimos un segundo arroz, el cual resultó tan divino como el primero, sin duda, justificando el viaje y emplazándonos para volver en un futuro no muy demasiado lejano.

La bodega de Casa Elías es amplia y bien variada, destacando los vinos de pequeños productores, elaborados la mayoría con la variedad Monastrell. Salimos encantados y muy contentos, constatando que en el interior de Alicante la gastronomía también existe y además, está muy buena. Enhorabuena.

Casa Elías. Calle Rosales, 7. Tel. 96 697 95 17. El Xinorlet, Monóvar (Alicante).

Pedro G. Mocholí

Ningún comentario aún.

Dejar un comentario

Mensaje