D’Berto, el secreto está en la calidad

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Cigalas.

Cigalas.

Aunque el titular puede parecer una obviedad, no lo es. Por ello hay que valorar con mayor ahínco a aquellos restaurantes que apuestan por ella todo los días. Si que es verdad que no es fácil, pero ello no óbice para que algunos profesionales de la hostelería se empeñen en ofrecer a sus clientes los mejores productos que pueden encontrar en las lonjas españolas.

Desde hace algo más de 15 años hay un establecimiento en la localidad pontevedresa de O’Grove que día tras día se empeña en ofrecer a sus clientes, la mayoría ya se han convertido en amigos, los mejores productos que se pueden encontrar en la rías gallegas. Ese local se llama D’Berto y lo dirigen Marisol y su hermano Berto, los hermanos Domínguez que de una antigua churrasquería, fueron capaces de convertirla en uno de los mejores restaurantes de producto del país.

Alberto Domínguez, del restaurante D'Berto.

Alberto Domínguez, del restaurante D’Berto.

A veces la vida cambia y uno no se da cuenta, pero el paso del tiempo es el que de verdad declina la balanza hacía la gloria. Y para ellos llegó hace unos años cuando un pescador les llevó una cigalas, Berto tuvo que abrir el bote de las propinas para pagarlas. Y esa mismo día las puso en el servicio. Cual fue su sorpresa que no llegaron al final de la comida, viendo el éxito, llamó al pescador para que le llevara las que le quedaban, así lo hizo, y a partir de ese momento D´Berto dio un giro copernicano, convirtiéndose en un establecimiento de producto.

Cuando cruzas el umbral de esta casa y ves el escaparate de su nevera te das cuenta de que la apuesta por el producto, aquí es total. Para conseguir estos géneros, Berto cuenta con pescadores de confían que le llevan todos los días sus capturan, saben que él las paga bien, y así se asegura que la oferta de pescados, o de crustáceos sea de gran calibre. Los moluscos los suele comprar en Mariscos Laureano, dónde Laureano y su hijo Fernando ofrecen las mejores ostras, berberechos, almejas, navajas o zamburiñas de la comarca. Todos los años visito su cetaria, y no dejo de sorprenderme de la mucha calidad que hay en todos sus producto; producto que se ofrecen en los mejores restaurantes españoles.

Ostras.

Ostras.

Camarones.

Camarones.

Desvelados algunos secretos de la casa, sentémonos en una de sus mesas y vivamos in situ todas esas sensaciones que hemos relatado. Siempre me gusta abrir las comidas en D´Berto con un par de ostras. El sabor a mar y la carnosidad de sus carnes son un excelente soplo de yodo al paladar. Para respetar más su sabor, hace ya algunos años que no les añado limón, pues la acidez desvirtúa ese sabor a mar que buscamos. Seguimos con unos berberechos de un buen tamaño, que después de una leve cocción se abren guardando en su interior una impecable jugosidad. El caldo resultante, al que le añadimos unas gotas de aceite de oliva virgen extra son un magnífico cóctel de acompañamiento.

Tarta de queso.

Tarta de queso.

Hemos comido algo crudo, algo cocido, y ahora vamos a disfrutar de las zamburiñas a la plancha, pero de manera muy sutil para preservar la propia jugosidad. La carne de este molusco es muy fina, por ello el tratamiento en el fuego debe de ser muy conciso. Nunca perdono la cigala; eso si, solo me permito una, porqué pienso que alguien más debe de conocerlas.

La cigala la presenta hervida, y con una perfección en la cocción que la hace jugosa hasta su extenuación. Su tamaño no es óbice para Marisol a la hora de conseguir ese punto, sin lugar a dudas, esa perfección la hace inolvidable.

La oferta para acabar es larga. Entre los pescados hay palometas, rodaballo, mero, dentón. Puede ser una langosta frita o hervida. También hay bogavante. Pero en esta ocasión me decanto por un poco de mero. Este pescado tiene una de las mejores carnes que puedes encontrar, para mi junto a las carnes del rodaballo. El mero nos lo hacen a la parrilla de carbón con un punto muy ajustado, pues cómo en todos los productos, hay que preservar la propia jugosidad. A diferencia con el rodaballo tiene poca grasa, pero si la justa para conseguir ese jugosidad que le trasmite sedosidad e intensidad.

Pedro G. Mocholí

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